Sí, amigos, anoche fue nuestro debut en la Semana Beatle, para el que sólo nos propusimos disfrutar y, de paso, ilusionarnos con el premio del viaje a Liverpool. Potente, compacto e inspirado. Así podría calificarse el show que brindamos ante centenares de personas en el boliche del Paseo La Plaza (también, por supuesto, podría calificarse de una forma menos elogiosa). Fueron apenas cinco temas, no más de 20 minutos que bastaron para hacer temblar la estructura del lugar (¿o era la línea de subte que pasa por debajo?). Como sea, la gente pudo apreciar a los Iribarren, de alegres camisas negras, al frente de la guitarra líder y del bajo, desafiando las ganas de dejar todo para ver el partido Boca-Gremio; a Joaquín, más Marty Cosens que nunca, con un saco cruzado que habrá comprado en una feria americana y un pantalón que llevaba décadas en su ropero; a Fermín, lookeado a lo Angus Young y merecedor de muchos aplausos, y a Ricardo, vestido como un gángster en decadencia y dopado con las Flores de Bach que le recetó Adriana Franco para calmar los nervios. Sobre el escenario, nuevamente demostramos que podemos ser una sensible máquina de rock, capaz de conquistar las almas y los corazones de nuestro público. Debajo del escenario, demostramos todo lo contrario, pero eso no importa... Ahora, nos esperan nuestro show del sábado en la mansión Huber y luego, los ensayos y preparativos para el gran recital que daremos en agosto en The Cavern. Una vez más, y ahora más que nunca, ¡aguante Mr. Kite!